Cómoda victoria de los blancos frente a un equipo bondadoso e ingenuo que presionó con la mirada y dejó enormes lagunas
Llegaron los turcos y en las vísperas soltaron ufanos eso de que «nosotros tenemos a nuestro Mourinho, y se llama Fatih Terim». Debió ser una broma de buen gusto porque si a Mou le juega su equipo como el Galatasaray jugó ayer los manda a todos a galeras. Alegres, sin orden ni concierto, con desparpajo, como si estuvieran jugando en el patio de su casa y no unos cuartos de final de laChampions. Y es que una cosa es jugar de manera ofensiva y otra es ir a la buena de Dios, como si esto fuera Jauja.
Y de Jauja nada. Al Madrid se le abrieron los ojos como platos al ver que el medio campo rival no presionaba, los defensas marcaban con la mirada y los laterales... Bueno lo de los laterales era lo nunca visto. Eboue subía por su banda sin mirar al otro lado, simplemente porque sí, a ver qué pasaba, y luego bajaba al tran tran, como si el que dejaba atrás no fuera un tipo que más que un futbolista es una locomotora, como si el que dejaba a sus espaldas, libre de marca, no se llamaseCristiano Ronaldo. Y el otro era Riera, que, como bien es sabido no es lateral, sino un extremo zurdo de gran técnica y formidable talento, pero no para enterrarlo en una esquina de cualquier zaga.
El partido fue un festival. El Madrid lanzaba una contra, y sin contra, y cada llegada creaba una ocasión de gol, era como llegar, pegarle un guantazo al rival y, este, en vez de agazaparse, se reía a carcajada abierta. Un gustazo de contrario, que así se las ponían a Felipe II, al tercero y al vigésimo quinto si fuese necesario.
El cuarteto ofensivo del Madrid hizo una escabechina porque tampoco el medio campo turco hacía trabajos forzados. Todo lo más Melo presionaba algo pero Inan, que es técnico y sutil, no estaba por la labor de destruir, sino de tirar arriba y buscar exquisiteces conYilmaz y Drogba. Decir que no mordían sería excesivo porque para eso hubiesen necesitado dientes, y de eso no usaban.
Excesiva realajación
El Madrid marcó dos tantos y pudo decidir la eliminatoria en un primer tiempo de dominio total. Pero no lo hizo por aquello que les pasa tan a menudo a los grandes: que ven la pista ante ellos, tan amplia, tan blanca, tan despejada de peligro, que se tiran a la bartola a ver quién lo hace más bonito, con escaso instinto asesino. Debió pensar que si estos jugaban así fuera, en el supuesto infierno turco se iban a ir más arriba aún y a la contra, que es lo que le gusta a los deMou, les iban a afeitar el costado navajazo va, navajazo viene.
No fue una medida prudente porque con ese ir arriba del Galatasaray alguna que otra ocasión tuvieron, pero pocas porque tanta bondad atrás se veía acompañada con grandes cortesías arribas. Yilmaz enseñó poco y Sneijder menos aún. Solo Drogba hizo valer de vez en cuando su corpachón y fortaleza, pero poco más.
En el Madrid a Ozil se le hicieron los ojos (ojazos) chiribitas, y ya no digamos a Xabi Alonso, al ver la explanada verde que tenían delante y que además les daba tiempo a levantar la cabeza. Sobre todo Xabi Alonso dio un repertorio de pases a cual más letal,pero eso tuvo escaso reflejo en el marcador por ese tono condescendiente que mostró el equipo español en una primera parte tan placentera.
El Madrid se lo tomó con tranquilidad, con mucha tranquilidad, quizás excesiva. Pero era un pecado leve porque había que ver al Galatasaray. Iba arriba con fé pero muy confiado, dejando unos pasillos y unos espacios tremendo, boquetes enormes que el Madrid, totalmente acostado en la colchoneta de su 2-0, desaprovechaba escandalosa y peligrosamente porque un gol turco lo complicaba todo.
En realidad, al Madrid le pasó lo que tantas veces en las eliminatorias europeas, que en vez de ir a machacar al rival dio tres pasos atrás con el peligro que eso conlleva, no ante un rival así, pero sí ante los grandes de verdad. Pero este no era un coco ni de mentirijillas. En cuanto el Madrid le apretó las tuercas le hizo el tercero, y casi sin despeinarse. Sacó Xabi Alonso una falta con la precisión y toque que tiene para que Higuaín, sin apenas saltar, cabecease a la red. Luego ya todo fue un correcalles (como en realidad casi todo el partido) que dejó una sensación de encuentro medio amistoso.
Ficha del partido
Real Madrid: Diego López; Essien, Varane, Sergio Ramos, Coentrao; Xabi Alonso, Khedira; Di María (Pepe, m.85), Özil (Modric, m.80), Cristiano y Benzema (Higuaín, m.65).
Galatasaray: Muslera; Eboué, Semih Kaya, Dany, Riera (Amrabat, m.83); Melo, Altintop (Umut Bulut, m.78), Selçuk Inan; Sneijder (Gokhan Zan, m.46); Drogba y Burak Yilmaz
Goles: 1-0, m.9: Cristiano Ronaldo; 2-0, m.29: Benzema. 3-0, m.72: Higuaín.
Árbitro: Svein Oddvar Moen (NOR). Mostró tarjeta amarilla a Nounkeu, Burak Yilmaz y Drogba, del Galatasaray, y a Essien, Sergio Ramos, Xabi Alonso y Modric, del Real Madrid.
Incidencias: encuentro de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabeu ante unos 85.000 espectadores.
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ResponderEliminarSaludos, Berta Gonzalez .